Google+ Badge

miércoles, 21 de junio de 2017

Trail Carlac

Antes de que se me vayan las sensaciones de la cabeza, voy a contaros la aventura (por triplicado) de este fin de semana.
La cita en cuestión, el Trail Carlac. Recuerdo que en algún rogaine del año pasado Jaume (mi compañero de rogaines de entonces) me habló de esta carrera de tres días que había ido a correr al Valle de Arán. La verdad es que es un formato poco común. Por aquí cerca sólo me vienen a la cabeza ésta y el UT Les Fonts, en Xerta. Precisamente del UT Les Fonts guardo un muy buen recuerdo, así que cuando supe de la existencia del Trail Carlac, me la apunté mentalmente para esta temporada y fue una de las primeras fechas que quedaron marcadas en el Excel de carreras para 2017.
El planning en cuestión consta de tres etapas con base de operaciones en el pueblo de Les, el último antes de la frontera cuando sales por el Valle de Arán en dirección a Francia. El tema empieza con una atípica y explosiva vertical de 1,4km y 300m de desnivel positivo el viernes por la noche, sigue con la Montlude Skyrace (26km y 2400mD+) el sábado por la mañana y acaba con la Maratón des Quatre Lócs (43km y 3400mD+) el domingo. Aquí van los perfiles y recorridos de cada una de las etapas: 






1ª Etapa: Sprint Vertical
Después de una buena paliza de coche el viernes por la tarde me presento en Les a eso de las 20h, para recoger el dorsal y seguir un par de kilómetros más allá hasta Pontaut, un pueblecito de cuatro casas al lado del cual se da la salida del Sprint Vertical. Subo en coche a Canejan (meta) y bajo por el recorrido de la carrera para echarle un vistazo al tema. Se trata de un camino de hierba relativamente ancho, numerosas revueltas y pendiente constante (por tanto echando números un 20% aprox). Imagino que el antiguo camino de mulas que subía al pueblo. La salida se da por parejas que van saliendo cada minuto a partir de las 22h. Mientras me doy una vuelta calentando un poco Jaume, que repite este año, me dice que si tengo pareja para subir... Pues no, y no es mala idea porque Jaume es garantía de buen ritmo. Nos ponemos en la cola... Acostumbrado a las distancias largas, a ver cómo corremos esto...
En otra vida fui corredor de 800 metros. De hecho por aquel entonces le hacía más guiños al 400 que al 1500 y mi entrenador pronto renunció a intentarme convencer que hiciese carreras de cross con aquellas terribles distancias de 5km... De aquel entonces me queda el recuerdo de que puedes reventar en cualquier distancia. Siendo cadete corrí un 300 en el que por salir al 105% llegué a la recta de meta con el ácido láctico por las orejas y trastabillándome hasta cruzar la meta, justo antes de pegarme un trompazo contra el suelo, al más puro estilo Vídeos de Primera. Por eso cuando veo salir a la primera pareja, dos chavales jovencillos, esprintando como si no hubiera mañana, tengo la sensación de que no la están clavando. Los tiempos de referencia del año pasado: 11 minutos de Miguel Caballero (favorito indiscutible de este año, por no decir vencedor virtual antes de empezar, ya que viene de quedar 7º del mundo hace una semana). Para mí todo lo que sea estar sobre 12 minutos lo doy por más que bueno. 12 minutos, 1,4km... son 8km/h más o menos.
Llega el momento y con esa idea salgo, intentando adptar un buen bailoteo con los bastones desde el primer momento. Me pongo justo delante de Jaume y enseguida empezamos a adelantar corredores de los que han salido antes, cosa que me va animando. Al cabo de un poco veo que Jaume cede unos metros, cosa que indica que mi ritmo no debe ser malo. Me concentro en ir optimizando los pasos, no tropezar con nada e ir pasando revueltas sin pensar... No se cuántas hay... Un montón... El esfuerzo se empieza a notar. Miro el reloj de reojo... 7:42, 1.01km... Bien, ya es eso. La pendiente se acentúa un poco y "subo un piñón". Pero las casas del pueblo ya se ven, se acercan las voces de ánimo y llego a una calle hormigonada que sube de lo lindo. La meta está allí arriba, apreto un punto aunque sin esprintar a lo loco. Los 5 segundos que pueda ganar no me sirven de gran cosa en la clasificación general de todo el fin de semana y en cambio a las piernas les pueden pasar factura. Cruzo la meta en 12:12. Muy satisfecho, con este tiempo el año pasado hubiese estado segundo (aunque este año fui sexto de la etapa) y objetivo cumplido, que era hacer la etapa al 95-98%, es decir a tope pero sin echar los macarrones al llegar arriba. Buenas sensaciones y confianza para el fin de semana.

2ª etapa: Montlude Skyrace
La cita el sábado es a las 9 de la mañana, en la plaza del pueblo de Les. El panorama se plantea con un inicio sin cuartel, 2000 metros de subida casi ininterrumpida para llegar a la cima del Montlude. De ahí la bajada pertinente y un final que se intuye con bastantes trampas. Llegan las 9 y salimos por las calles del pueblo, tranquilos pero buscando las primeras plazas para cuando llegue el sendero estrecho. Tras unos 500 metros de callejeo llega el estrechamiento y afrontamos una dura pendiente, Miguel Caballero liderando el grupo como toca, detrás Álex Izquierdo y detrás un servidor. Me ayudo de los palos desde el primer momento, porque la gente está con ganas y trotamos prácticamente todo a pesar de que el sendero pica de lo lindo. Al poco de subir las marcas indican un flanqueo a la izquierda por un cortafuegos llano pero bastante técnico. Miguel y Álex se mueven rápido y me cuesta seguirles. Noto que el personal me empieza a poner las largas pidiendo paso desde atrás. Primero Carles (Bartrina), después Lluís Ruiz y después otro chico que no conozco y que me adelanta dando un brinco por la derecha. Pues nada, que vayan pasando y yo a lo mío. Echo un vistazo a las pulsaciones y veo que no me conviene ir más rápido de lo que voy.
Vuelve la subida estable y las distancias también se estabilizan. Voy 6º y manteniendo la distancia con los de delante, sobre todo con Carles y el otro chico, hasta que poco a poco empiezo a recuperar. Primero adelanto al chico del brinco, que me da la sensación de que se ha pasado de rosca, y después voy recuperando metro a metro la distancia que me separa de Carles. Vamos subiendo por un bosque que nos protege de un sol que promete esperarnos con ganas más tarde. He salido con las gafas de sol pero con la humedad de la vegetación se me empañan y no veo, así que las hecho a la mochila y me olvido de ellas (después se acordarán mis ojos...). Con Carles a poca distancia vamos alternando tramos de sendero y de pista y nos acercamos a Álex Izquierdo. Camina en zonas que en principio se "deberían" trotar, así que puede que esté pagando el esfuerzo inicial. Le adelantamos y seguimos con nuestro tándem de ritmo bastante compatible. El bosque se va abriendo más y en un prado veo al fondo a Lluís, lo cual me anima bastante. "Va, que no el tenim lluny" le digo... "Si, si, pero esta fort el tio..."... Ya te digo... Calculo que nos lleva un par de minutos y pienso, probablemente de forma equivocada, que le estamos recortando. Voy echando vistazos al reloj y veo que me muevo de forma estable entre las 160 y 165 pulsaciones, que ya es lo que toca. Me noto bien y con la sensación de que aún queda suficiente subida para darle alcance. En este plan llegamos al primer avituallamiento (km 5,5).
Yo llevo comida y bebida suficiente así que canto mi dorsal y tiro directo para arriba. El terreno se hace algo más incómodo. Vaya, con lo bien que voy yo cuando no hay que pensar dónde poner el pie. Superamos algunos escalones que me dejan ver de vez en cuando a Lluís, pero la distancia no se recorta y si lo hace, a la que el terreno se aplana un poco vuelve a aumentar. Llegamos a un lomo que lleva a una primera antecima, sobre los 2200m. Lluís ya está arriba. Yo aprieto un poco y aumento el ritmo, dejando a Carles un poco atrás, pero al llegar a la antecima veo que viene un tramo más técnico. Ni rastro de Lluís. Ya me acuerdo del año pasado en la Buff Epic cuando apareció con Gerard Morales en el Coll de Ratera y se fueron para abajo como dos cabras montesas. O sea que si no le he recuperado en la subida, en la bajada menos. De hecho el que me alcanza mientras pongo los palos en la mochila es Carles, que sigue adelante. Un pelín desmoralizado negocio el tramo rocoso, hasta llegar a la subida definitiva. Paso de nuevo a Carles y vuelvo a ver a Lluís que nos debe llevar entre 3 y 4 minutos. Pues nada... Por lo menos voy a ver si cojo un poco de margen con Carles, que también baja mejor que yo, y así al menos tengo un poco de respiro. Así llego a la cima del Montlude (2517m) en medio de un panorama espectacular, con todo el macizo del Aneto a mis espaldas.
Sin mirar atrás cambio a "modo bajada" y afronto una pala herbosa. De repente no veo marcas y empiezo a otear el horizonte... No la liemos ahora... Vale, allí a la izquierda. Corrijo y me meto hacia una vaguada herbosa donde ya se ve el segundo avituallamiento (km 11). Aquí sí que te toca cargar agua, que te estás descuidando... Cargo una de las bolsas de hidratación, en el otro todavía me quedan sales, y sin mirar si viene nadie salgo al trote hacia delante. Me extraña que no me haya pillado ya Carles, pero quiero centrarme en lo mío. Aprovecho un repecho hacia un collado para trotar y aprovechar lo que creo que es mi terreno. Se acaba pronto y las marcas se lanzan por una vaguada preciosa en un rincón que debe ser de lo más perdido del Valle de Arán. El terreno está plagado de agujeros y se ha de estar super concentrado. Me encuentro con Mireia, compañera de Jaume, que sube en sentido opuesto. "Com va, Albert?"... "Bueno... Pujo millor que baixo"... Pero bueno, aún me estoy defendiendo. Paso junto a una cabaña y un nuevo repecho que me viene la mar de bien para desestresarme de tanta trampa antitobillos. Una bajada al otro lado me deja en el siguiente avituallamiento (km15,5).


Lleno las dos bolsas de hidratación mientras devoro trozos de sandía, naranja y plátano. Me comería la bandeja de sandía entera. Siempre mirando delante salgo disparado por un prado más cómodo. El terreno es más fácil y se puede ampliar la zancada, más aún a la que las marcas me llevan a un sendero que se mete en el bosque. Avanzo a buen ritmo, con la sensación de que si no me han pillado antes, ahora debo estar ampliando distancia. En una de estas tropiezo con un río y paso sin ningún cuidado, metiendo el pie hasta la rodilla. Mmmm... me acordaré de esto. El pie se va secando pero noto que la planta del talón derecho ha formado un pliegue en el calcetín. La ampolla está en proceso... La bajada se alarga y empiezo a estar ya aturdido de tanto bajar. Por fin llego a un cruce de la carretera y un poco más allá a un puente sobre el río, que da paso al último repecho (o a lo que pensaba que era el último repecho). Cambio de tercio y saco los palos. El sol aprieta y esta subida me gusta menos que las de antes. Se me hace larga, de hecho en algún momento llego a plantearme si no estaré siguiendo las marcas del itinerario de mañana. No, finalmente encuentro una flecha a la izquierda que me indica un camino que llanea en dirección a Canejan.
Bufff, la subida y el calor me han dejado tocado. El camino se ve bastante cómodo pero no soy capaz de llevar más que un trote bastante cansino. Finalmente se van acercando las casas del pueblo, al que llego en ligero descenso (de algo a servido subir tanto antes...). Me encuentro con mis padres en el avituallamiento (km21). Sólo quedan 5kms y en principio favorables, así que pillo un trago de Aquarius, un trozo de sandía y para delante, bajando por el camino por el que subimos en la vertical de ayer. Voy ya con ganas de llegar... Llego abajo... Ok, sólo son 3,5kms y según el perfil llanos... Pues no... Las marcas me van sorprendiendo con pequeños repechos de 20-30 metros de desnivel que me van tocando las narices. Voy echando vistazos al reloj pero los kilómetros pasan desesperantemente lentos. Fuerzo a aguantar un rato sin mirar, hasta que no puedo más... Sólo han pasado 500 metros... Joder... Al final van apareciendo casas que son el preámbulo del pueblo y un voluntario en bici que viene a indicarme el final. "Venga! 500 metros... Sólo queda un repecho!"... Osti, y 500 metros dan para otro repecho todavía?... Con el piloto automático voy tirando, supero el repecho anunciado como puedo y me dejo caer por las calles hasta que por fín aparece la meta. Llego en tercera posición y 3h42, a 9 minutos de Lluís y a 19 de Miguel. Por detrás llega Sergi Furió a unos 7 minutos. Carles finalmente ha abandonado con problemas en los pies.

Bueno, buen balance. Tercero en la general. Me hubiese gustado estar un poco más cerca de la segunda posición pero es lo que hay. Los últimos kilómetros se me han hecho largos así que a ver cómo recuperamos para mañana...

3ª etapa: Marató dels Quatro Lòcs
Pues después de una tarde de recuperación, con una siesta que no llegó a ser tal, un paseo por el valle para disfrutar del día con mis padres y una cena para cargar hidratos de carbono, la noche fue menos reparadora de lo esperado. No sé si por el estrés de la carrera, pero pasada media noche aún estoy dando vueltas física y mentalmente. A las 4h30 suena el despertador para desayunar y después ya no me vuelvo a dormir. Pues nada, a por ello...

Esta vez salimos justo después de las 7 de la mañana. Además de los que hacemos las tres etapas, hay bastante gente que hace sólo la maratón de hoy, y ya de salida se pone de manifiesto la mezcla en el grupo cabecero. Salimos callejeando nuevamente y me pongo a cola de dicho grupo, en el que están lógicamente Miguel y Lluís. también Jaume, que después de tomarse el día de ayer con más tranquilidad hoy sale con el cuchillo afilado, y después tres corredores de "sólo maratón". Los 4 primeros kilómetros de carrera son más o menos el final de ayer pero en sentido contrario. Al igual que ayer, sigo bien el ritmo en los repechos pero en las bajadas me cuesta más. Además tengo un talón delicado a consecuencia del cruce del río aquél que os comentaba (vamos, una ampolla de dimensiones considerables...), y enseguida me empieza a recordar que como no vaya con cuidado voy a acabar viendo las estrellas. Total, que enseguida me doy cuenta de que el ritmo es demasiado animado para mí y vuelvo a la filosofía de encontrar el mío. Me quedo séptimo en tierra de nadie, con la esperanza de que la gente después madure y pueda recuperar posiciones. Lo bueno es que tal como estoy, lo de mantener la tercera plaza de la general lo llevo bien, porque Jaume está a bastante distancia y el resto los tengo detrás.
Con estas cábalas llego al inicio de la primera subida, que tras 300 metros de desnivel me deja en Canejan, por un sendero algo más incómodo que el de la vertical del viernes. No me noto muy fino y uno de los síntomas es que las pulsaciones son sensiblemente más bajas que ayer (me cuesta llegar a 150) y en cambio las sensaciones son peores, con menos alegría en el cuerpo. Pues nada, es lo que hay. Hoy parece que vuelvo a ser el "Albert de las 150 pulsaciones" (Eli, no sé si llegiràs això però me'n vaig enrecordar de tu, jejeje...) y las tendremos que poner en orden para avanzar lo más rápido posible, que al final de eso se trata. Primer avituallamiento en Canejan (km6), para un trago de Aquarius y poco más. Me tomo uno de los geles que llevo y salgo por la calle hormigonada de pendiente infinita por la que acababa la vertical (en la foto parezco un abuelete...). Las marcas salen del pueblo por un camino de hierba y cojo mi clásico ritmo de paso-bastón-respiración que descubrí en aquel Tor des Geants de 2014. Lo cierto es que aún con mis 150 pulsaciones tengo la sensación de que no subo del todo lento, y enseguida veo que alcanzo a uno de los corredores de delante. Recupero poco a poco durante la subida y acabo de darle alcance en la bajada posterior. Es Aleix Cunillera, con quien ya hemos coincidido en alguna otra carrera. El hombre va con dos maderos que ha recogido por el monte (unos Black Diamond en versión clásica...). La bajada nos permite charlar un poco hasta volver a Canejan, donde reponemos líquido en el avituallamiento y seguimos bajando, ahora por el recorrido de la vertical del viernes. Noto que estoy entrando en carrera y bajo con mejores sensaciones. Perfecto, porque ahora viene un tramo clave de la carrera, 1600 metros de desnivel positivo hasta alcanzar los 2192m del Tuc des Canaus.

Cruzamos la carretera nacional y empieza la fiesta. Aleix me dice que un placer pero que va a aflojar un poco el ritmo. Yo en cambio me siento más torero y animado con la referencia que me da el voluntario "van a 2 minutos!". Perfecto, dos minutos no es mucho y "van" significa que mínimo hay 2x1. Así de optimista afronto un sendero que empieza a subir sin cuartel por en medio del bosque. Los apoyos son incómodos a causa de las hojas caídas así que toca empujar bien con los bastones. Tras la emoción inicial, modulo un poco el ritmo, alternado tramos de caminar con trote en las secciones más favorables. De momento no aparece nadie, quizá he sido un poco optimista antes cuando me sentía Superman... Bueno, a lo mío, intentando mantenerme cerca de las 150 pulsaciones que son la referncia de hoy. Me cruzo con un francés que baja y que me dice que "il en a deux à deux minutes".., Vamos, que no he recuperado nada. Pequeña decepción, pero bueno, pensamiento positivo y adelante. Yo la verdad es que me veo bien ahora. Trotando en bastantes tramos, quizá no a una velocidad mucho más alta de lo que caminaría, pero es una muestra de que las fuerzas no están mal. Me curzo con Olga, de Ultra Lleida, que está haciendo fotos (muy buenas, por cierto) y que me dice que el delante me lleva "un minut encara no". Voy buscando pero no aparece... Lo que si que llega es el avituallamiento de media subida (km17,5). Cargo líquido que en cuanto salga del bosque lo voy a necesitar...


Efectivamente, la vegetación se abre y cae el sol a plomo. Lo bueno es que por fin veo a mi "víctima". Es uno de los corredores de "sólo maratón", y va solo. Parece que lleva menos ritmo que yo en este tramo de subida y lo alcanzo relativamente fácil mientras salimos a un pequeño rellano con una cabaña. Eso me permite ver al siguiente corredor, que como me imaginaba es Jaume. Me lleva los dos minutos de todo el rato. Ya me lo conozco, si quiero alcanzarle voy a tener que sudar de lo lindo. Vuelvo la vista al suelo y sigo con mi bastoneo. El hecho de salir al sol ha aumentado la temperatura unos cuantos grados y parece que me quita un punto de alegría. Empiezo a olisquear la presencia del Tío del Mazo por los alrededores. Pego un trago de sales y me como uno de los quesitos de membrillo que llevo... Parece que consigo ahuyentarle... Las marcas flanquean a la derecha  y se encaraman hacia un lomo que nos tiene que llevar ya hacia la parte alta de la montaña. Jaume sigue a la misma distancia, no hay manera... Un pequeño descansillo me permite trotar, mientras el camino se mete hacia una vaguada. Miro más arriba y sorpresa positiva, una camiseta amarilla. Bueno, así que no me acerco a Jaume pero parece que los dos nos estamos acercando a Lluis (diría que era él, porque los otros que iban delante eran Miguel Caballero y un francés que iba de oscuro), porque en el prado de abajo no se le veía. Señal de que no llevamos mal ritmo.

Mientras me acerco al fondo de la vaguada me empieza a llegar la música celestial de un riachuelo. No se ha visto agua mas cristalina... No resisto... Me acerco y me tiro al suelo poniendo boca, nariz y cara debajo del chorro. Joder, qué rica... Me vuelvo a levantar ante la mirada de dos excursionistas que me animan. Vuelta para arriba, y Jaume a los dos minutos de rigor. La subida va tocando a su fin. Salgo a un prado llano y veo al fondo a Jaume y más allá a Lluís que está llegando a una antecima. Llega bajada así que ya no lo veré más. En el repecho recupero algo de distancia pero en otro tramo llano que viene a continuación Jaume ha echado a correr y vuelve a estar lejos. Finalmente llego a la cima del Tuc des Canaus.

Creo que no exagero si digo que esta es una de las mejores vistas de los Pirineos. El Valle de Arán y los valles que dan al Parc d'Aigüestortes a un lado, las crestas que van del Perdiguero hasta el Monte Perdido al otro y en medio, espectacular, el Macizo de las Maladetas y el Aneto en todo su esplendor. Un sinfín de picos y valles, y lo que queda de las masas glaciares de la cordillera. Muchos picos, pero al que no veo es a Jaume, que ya a tomado las de Villadiego... En este marco incomparable cambio de tercio y empiezo el descenso, con vistas al próximo avituallamiento, que llega en el primer collado (km 24,5). Después de hacer el primo el otro día en el Cainejo, hoy me he aprendido bien el perfil, sobre todo de esta parte de la carrera. Son 10 kilómetros de recorrido por el lomo fronterizo, con una sucesión de repechos y bajadas. Concretamente seis, que los he contado bien. El primero se yergue tras el avituallamiento y Jaume ya está en ello. Yo lleno las dos bolsas de hidratación con isotónico y una tercera que llevo en la mochila con alimento líquido. Me lo voy bebiendo mientras empiezo a subir el repecho. En la siguiente bajada veo que hace su efecto. Tengo ganas y fuerzas para trotar, y así voy superando los sucesivos toboganes. Parece que poco a poco tiendo a acercarme a Jaume, pero os juro que cada metro lo recupero a precio de sangre. Troto en muchas zonas en las que él camina, pero es que ya sé cómo se las gasta él cuando camina con esos zancos que tiene por piernas. Lo he sufrido en muchos rogaines... Paso un avituallamiento líquido a escasos 30-40 segundos y tras el siguiente repecho me fuerzo a trotar un tramo que pica para arriba para acabar de contactar con él. Joder, por fin... "Què et sembla?"... "Suerte que era corrible la etapa..."... Comentamos un poco la jugada aprovechando que el camino empieza ya el descenso definitivo hacia Bossost. De todas formas recuerdo la situación parecida del año pasado en Valls d'Àneu, donde tras pegarme un calentón para alcanzarle después acabé pasando las de Caín en la última bajada. Así que me callo y me centro en coger el aliento. La bajada es incómoda de narices. Un sendero... bueno no, una traza desbrozada muy empinada que pone los cuádriceps a punto de caramelo. "Hay tres delante, no?"... "No, no, dos"... "Sí?"... "Si, si, Miguel y Lluís, no has visto al francés ahí en el avituallamiento?".. me dice... Así que se ve que el francés que iba delante ha explotado por los aires. Pues mira estamos en posición de podium de la etapa, quién me lo iba a decir al principio. Con estas buenas noticias voy afrontando el descenso, que al cabo de un poco pasa a discurrir por una pista que da acceso a un nuevo avituallamiento (km35). Lleno una de las bolsas de hidratación y pillo el enésimo trozo de sandía. "No se baja por la pista?", le pregunta Jaume al del avituallamiento... "No, no, por ahí, señalando otra traza herbosa empinada"... "Mejor"... Qué quieres que te diga, yo estoy para pocos romanticismos ya. Si nos ponen una pistilla cómoda donde poner el piloto automático no le voy a hacer ascos. Pero es lo que hay, y este último tramo de descenso resulta ser un contínuo de trampas en forma de palas de hierba empinadas y tramos de camino de mulas antiguo formado de piedras totalmente irregulares. Pobres mulas...
Pero bueno, dentro de lo que cabe noto que no bajo del todo mal y mantengo cierta agilidad, casi mejor que cuando vamos en llano y Jaume pone la marcheta de zancada larga. Así llegamos a Bossost, último avituallamiento (km38). "6 kilómetros a meta y 300 positivos", nos dice Miguel, de la organización. Bufff, yo contaba con 5 y 250 positivos, y por poco que me añadan ahora no me sienta nada bien... Venga va, a por ellos. Salimos calle abajo mientras mi madre me da otro trozo de sandía y un pañuelo para que me limpie los mocos, como si fuese el peor de mis problemas ahora mismo... Estos 500 metros de calle me entran mal en el cuerpo. De repente el sol parece que me cae a plomo en el cogote y noto la presencia el Tío del Mazo merodeando nuevamente por los alrededores. Salimos del pueblo y empieza el último repecho. A ver qué tal... Me pongo detrás de Jaume y bastoneo intentando adaptarme a su ritmo. No me sobra gran cosa pero voy aguantando. Hace un rato que me ronda una pregunta por la cabeza y al final me lanzo... "Què vols fer?... Vols apretar o arribem junts?"... "Si t'aguanto per mi arribem junts"... Así que tampoco va muy católico. "Venga pues pacte de no agressió"... "Sí, sí, como en los viejos tiempos"... me responde. Así que seguimos sendero arriba en modo equipo, como cuando buscábamos balizas. A todo esto la subida se me da mejor de lo que esperaba y antes de lo que pensaba llegamos a un rellano. "Ya está?", pregunto... "Osti, no se..."... Miro de reojo el perfil que está dibujado en el dorsal y no veo ningún descanso en esta última subida. Cuando llevamos unos 200 metros llanos empiezo a aceptar que se acabó la subida. La tendencia descendente confirma esta conclusión y animado me lanzo a por estos últimos tres kilómetros bajando con bastante alegría. Pero Jaume no está tan alegre. Parece que muscularmente la cosa está madura. Escucho algún amago de tropezón detrás de mí, hasta que los amagos se transforman en un trompazo definitivo. Sus gritos me confirman lo que era esperable, el trompazo trae de regalo que los gemelos se le han subido hasta las orejas. Subo hasta él y tiro de las puntas de los pies hacia arriba hasta que las rampas quedan más o menos controladas, pero entonces aparece un álien en el cuádriceps. Jugando con los tobillos de alguna manera el ataque sideral acaba siendo rechazado y le ayudo a incorporarse. "Tira, tira, ves trotant una mica" le digo, mientras recupero un palo que le ha salido despedido pendiente abajo. "Tira! Tira, que ja queda poc" me dice... "No home, no, tranquil, arribem junts"... Si además no creo que venga nadie porque diría que íbamos a buen ritmo. "Intenta no fer cap moviment extrany" le digo... En ese estado es cuestión de no mover ni un dedo extra. Parece que la situación se recompone y vamos bajando a un ritmo bastante bueno, suficiente para llegar al pueblo sin problemas. Aparecen las casas y unos voluntarios que nos cantan que la meta está a 600 metros. Una recta en bajada directo para cruzar la carretera y al otro lado se ven ya las vallas de meta. Me giro para comprobar que no aparece ningún perseguidor y compartimos estos últimos metros para entrar como tantas otras veces. Tengo que decir que me hizo especial ilusión poder acabar esta carrera así. Es curioso la de veces que he compartido llegadas con amigos y compañeros de batallas. Será una muestra de que el compartir momentos difíciles y especiales al mismo tiempo, crea una unión que supera con creces el espíritu competitivo. Es una de las cosas bonitas de este deporte.

Besos y abrazos



P.D: Como ilusión me hizo encontrarme a Tere justo después de cruzar la meta, después de muchos años. Una compañera de cuando hacía 800 metros en esa otra vida...

P.P.D: Balance de la carrera, tercera posición, tanto en la segunda, como en la tercera etapas (compartida en este caso) como en la general. Contento con el resultado, sobre todo porque creo que gestioné correctamente los recursos y fuerzas que tenía y corrí con la misma actitud positiva que en Cainejo. El primer día hice el esfuerzo que tenía que hacer, y el segundo y tercero supe adoptar el ritmo que me tocaba e ir de menos a más. Que me gustaría haber tenido más fuerzas y estar más cerca de los de delante? Pues sí, pero qué se le va a hacer... Si son mejores, pues son mejores. Quizá intentar gestionar mejor el tiempo del día a día, y conseguir entrenar y descansar mejor y de forma más óptima. Fácil de decir...

P.P.P.D: Rincón del freak, y por triplicado!
Tema sprint vertical: lo corrí con las Mazama de Brooks, con bastones (claramente positivos si estás acostumbrado a usarlos porque el camino era muy regular) y sin más equipaje que las llaves del coche
2ª etapa: zapatillas las S-Wings de Salomon (las softground). Una garantía en el agarre, cómodas y una vez les has puesto plantillas como dios manda, un neumático prácticamente perfecto. La ampolla del talón no fue culpa suya. Si metes el pie en el río puede pasar. Mochila: la Skin-5 con un paravientos que finalmente no hacía falta, dos bolsas de hidratación para ir alternando sales y agua,
cuatro geles de los líquidos de Power Gel. Bastones, los que tengo, los Black Diamond, que siguen siendo uno de cada talla hasta que en mi preferencia de gastos pase a la primera posición el comprar unos nuevos. Tengo que decir que ni lo noto.
3ª etapa: zapatillas las Sense Ultra de Salomon. Primera carrera que hago con ellas. Bien, son cómodas. Tienen un punto menos de agarre que las S-Wings Softground pero son algo más blandas, y por tanto mejores para más kilómetros. La idea era ir probándolas para ver si me animo a hacer con ellas todo un Ultratrail del Mont Blanc. En algún momento tuve molestias en la planta del pie, en la base de los dedos, pero es algo que me ha pasado con otras zapatillas y que va y viene. Mochila, como siempre la Skin 5, con 6 geles, 3 quesitos de membrillo y una bolsa de hidratación con alimento líquido. Me sobraron dos geles. En los avituallamientos, mucha sandía, algo de naranja y plátano.

P.P.P.D: y por último, pero no menos importante, felicitar a la organización por proponer este formato tan atractivo y hacer descubrir una zona del Valle de Arán que seguramente no es la más conocida. Sinceramente una carrera que os recomiendo mucho. Buen recorrido, buena organización y buen trato.

viernes, 9 de junio de 2017

Tinensa de Benifassà: Campeonato de España de Iberogaine

Volvemos a los Rogaines!
Este sábado 3 de junio se celebró el Campeonato de España de Iberogaine, con una prueba de 12 horas en el impresionante terreno de la Tinensa de Benifassà, en el lado castellonense del macizo dels Ports de Besseit. Para allá nos fuimos con Aurelio a ver si éramos capaces de seguir con la buena racha de esta temporada. En este caso la salida era a las 9 de la mañana y los mapas se repartían a las 8 para poder planear la estrategia. Esto fue lo que nos encontramos:

ANÁLISIS DEL MAPA:
- La salida y meta se encuentra en el centro del mapa
- En base a eso dividimos el mapa en cuatro cuadrantes y contamos los puntos en cada zona: 90 - 79 - 50 - 57 (cuadrantes noroeste, noreste, sureste, suroeste respectivamente). O sea que hay más puntos en la zona norte.
- La zona norte tiene más zonas blancas (bosque más o menos penetrable) y menos naranjas (campo abierto) comparado con la mitad sur (perdonad pero en esta imagen no salen las zonas naranja claro... que son las "medio-abiertas").
- El relieve es bastante homogéneo por todos lados, en general bastante duro y con desniveles marcados (hay que tener en cuenta que las curvas son cada 10 metros)
- Es decir que la zona norte tiene más puntos y parece más complicada, por tanto empezaremos hacia allí.
- Hay algunas líneas relativamente evidentes: 92-35-82-77-53, que queda algo separada en el extremo norte; 43-51-83-68-100-69-46, algo parecido en el extremo sur
- Cerca de la meta hay varias balizas de 3 o 4 puntos que dejaremos para adaptar la estrategia al final sin tener que poner en juego muchos puntos.

A la vista de todo esto, hacemos lo de siempre, conectar todas las balizas teniendo en cuenta posibles recortes que nos permitan adaptar la estrategia sobre la marcha según avance la carrera. Esta es la conexión que planteamos:
- Salida hacia el noreste por 32-57-42-48-81-74, para conectar con la línea que comentaba, 92-35-82-77-53.
- Subida progresiva por 62-71-41-85-38-63 y vuelta hacia el norte por 31-54-58-75-64
- Subida dura a 91 y entrada en la zona de campos abiertos moviéndonos hacia el sur: 84-73-avituallamiento-47-61-67-56-72-43, y conectar con la línea del sur: 43-51-83-68-100-69-46-52
- Subida hacia la zona de meta: 76-66-93-55-36-65-44-37-33-34-45

Zonas que nos permiten adaptar son la pareja de balizas 55-36 y la zona final 33-34-45.

La salida es rápida por las dos primeras balizas, pero entonces se pone a llover y parece que se nos nublan también las ideas. La baliza 42 nos lleva al que probablemente fue el peor error de la carrera. Salimos a lo alto de la loma, llegamos a un sendero que nos debe servir de referencia pero no ubicamos bien las curvas del sendero. Nos metemos entre el bosque, pero no damos con la casa en ruinas en la que debe estar la baliza. Después de varios ataques y de perder unos 15 minutos, Aurelio la acaba encontrando medio escondida tras unos árboles.





La baliza 48 la encontramos bien pero hacemos un intento de salir directos hacia arriba rumbo a la 81 y nos encontramos con una zona de bosque cerrado, así que decidimos volver atrás tras perder otros 3 o 4 minutos. Las siguientes se nos dan mejor y conseguimos mantenernos cerca del ritmo de 15 minutos por baliza (en realidad algo menos) que necesitaríamos para poder hacerlas todas. El siguiente problema se nos plantea yendo hacia la 82 desde la 35, donde tras avanzar por un sendero nos metemos al noroeste por una vaguada también con vegetación muy espesa, pero aquí no queda otra y nos acabamos comiendo las ramas a bocados. Sigue la pelea por esta zona norte, con un río hacia 77 y 53 que con la lluvia ha dejado las rocas como jabón Nenuco, con lo cual me llevo varios trompazos. Las siguientes son más plácidas, dejando aparte la exigencia de los desniveles a salvar, hasta que llegamos a la 85, que está en una cabaña de piedra entre el bosque. Encontramos una primera como referencia pero no atinamos con el rumbo y la distancia y acabamos dando tumbos durante 10 minutos, con lo cual nos sale otro mal parcial que nos aleja del ritmo requerido. Afortunadamente, tras una 38 también para jabalíes, encadenamos unas cuantas sub-15 minutos, que nos devuelven a la buena senda.

Más allá de los desniveles, como los que hay para llegar a la 91, la llegada a campo abierto facilita las cosas y encadenamos parciales de 10-11 minutos, e incluso uno de 6:30 en 67-56. Eso hace que nos plantemos en la 51 a ritmo de poder hacer todas menos una. El parcial 51-83 se nos vuelve a ir a 21 minutos pero combinado con los 8 minutos de 83-68 nos siguen dejando en superávit. Pero ahora vienen las curvas. La 100, única baliza con 10 puntos y sobre la que la organización ya había avisado de su dificultad técnica, nos obliga a un rodeo por encima de unos cortados y a ir siguiendo unos espolones por los que el avance es lento. Aún sin grandes fallos nos acaba costando casi 25 minutos. La secuencia 69-46-52 nos devuelve al buen camino. La situación en este punto es que nos sobran entre 1 y 2 balizas. Entre dejar los 8 puntos de 55-36 y dejar los 7 de 34-45, de momento decidimos seguir con al plan inicial de ir a por todo y en todo caso dejar de las últimas. De todas formas ahora viene la última subida exigente y veremos que tal se nos da. Echando buena parte de las fuerzas que quedan conseguimos hacer una parcial en subida de 17 minutos a la 76 y otro de unos 20 hacia la 66, ambos por encima de 15 pero que podrían haber sido peores. Y entonces, el apocalipsis...



No lo he dicho pero llevábamos todo el día empapados. Llovió a los 20 minutos de empezar y a partir de ahí entre los chaparrones y la vegetación mojada, no nos secamos en todo el día. Ahora llevábamos 4-5 horas en las que por lo menos no llovía, pero justo al salir de la cueva donde estaba la baliza 66 nos encontramos que se ha puesto a llover de lo lindo. Salimos por el sendero y de repente la lluvia se transforma en granizo, y el granizo en canicas de más de un centímetro con las que nos van ametrallando desde el cielo. Avanzamos con los brazos sobre la cabeza pero llega un momento en que es demasiado y buscamos un árbol que nos ahorre parte de las balas. Y ahí nos quedamos, no se cuánto rato, imagino que entre 5 y 10 minutos, hasta que para la piedra y seguimos rumbo a la 93 entre agua que cae del cielo y el torrente en el que se ha convertido el sendero. Este percance ha modificado la situación y echando números nos sale que es conveniente descartar 36-55. Bueno, no pasa nada, para eso están estos bucles, para adaptar la estrategia. Además, de repente Aurelio y yo sufrimos un pajarón simultáneo de considerables proporciones. Nos partimos una de las barritas que me quedan y eso nos da para recuperar algo de aliento para ir a buscar la 65. La falta de fuerzas se nota y la 44 se nos atraviesa algo. Eso va eliminando la 45, que era la última en los planes iniciales. 37 y 33 no dan problemas y en principio nos da tiempo de ir a la 34, aunque justo. Nos ponemos un límite a las 11h45, para tener tiempo de volver. La aproximación por una vaguada es más lenta de lo que pensábamos y llegamos más justos de la cuenta. La buscamos pero no la encontramos. Entramos en la reserva y llegamos a 11h48... Nada. Tiene que estar al lado, pero no damos con ella, así que nos volvemos hacia la meta, a la que llegamos con unos 5 minutos de margen, tras 70 kilómetros y unos 3500 metros de desnivel positivo, por un terreno muy físico y complicado.
Al final hemos dejado 15 puntos, en un rogaine que comparado con los últimos que hemos hecho era claramente más técnico y difícil. Esta dificultad nos hizo cometer varios fallos de orientación, sobre todo la 42 y la 85, de las que podemos sacar conclusiones constructivas. A nivel de estrategia, francamente volvería a hacer exactamente lo mismo. Sin los fallos y sin el granizo creo que nos daba para completar el recorrido haciendo 3 balizas más (más la 34 que de hecho llegamos al lugar aunque sin encontrarla). Lógicamente puede haber fallos, pero para eso están las posibles adaptaciones de recorrido, que cumplieron bien su función y nos permitieron aprovechar todo el tiempo fichando balizas. Y físicamente, la verdad es que quizá noté algo el cansancio de la semana anterior en Cainejo. Eso y/o una alimentación algo deficiente que me dejó con pocas fuerzas en algún momento de las últimas dos horas. Pero bueno, como conclusión, la verdad es que contentos con la actuación, que nos permitió quedar en primera posición de este Campeonato de España de Iberogaine.


Ahora sí, descanso de orientación durante el verano. Próxima parada en el Trail Carlac dentro de dos semanas, una carrera de tres días en el Valle de Aran que tiene muy buena pinta.

Besos y abrazos


P.D: algunos detalles técnicos: zapatillas, llevé las Cascadia, que probablemente dieron sus últimos coletazos, porque acabaron abiertas por cuatro lados (puedes meter todo el dedo dentro de la zapatilla). En algún momento de roca mojada mostraron que la suela no es su mejor virtud. Su muerte queda certificada a los 430km (sobre todo de rogaines, eso sí que es cierto)
Mochila: nuevamente la Ultimate de 11 litros, que también está diciendo basta
Alimentación: 3 barritas de sésamo y 4 de las Trek (chocolate y coco), más dos bolsas de hidratación con alimento líquido. Bastante justillo
Hidratación: Dos bolsas de hidratación de 0.5 litros, suficiente visto que el día no fue caluroso ni de mucho sudar

jueves, 1 de junio de 2017

Desafío El Cainejo

No os lo vais a creer, en esta no hay fitas!!
Pues sí, después de un inicio de temporada predominantemente marcado por las carreras de orientación, el fin se semana pasado hice una incursión (segunda, después del Trail de Nogueruelas del mes de marzo) en las carreras de montaña puras y duras. Y tan montaña, tan pura y tan dura!
La cita, el Desafío el Cainejo, primera prueba de la serie Alpin Ultras, un conjunto de carreras (cuatro este año) de larga distancia y caracterizadas por su componente especialmente alpino y técnico. El resto de la colección son el Ultra Valls d’Aneu (por donde nos dejamos caer el año pasado), la Canfranc-Canfranc (le tengo ganas pero siempre me coincide con otras cosas…) y una que se añade este año en Escocia, en el mes de octubre (ya veremos cómo llegamos a esas fechas…). Pero volvamos al Cainejo…
La prueba en cuestión se celebra en Caín de Valdeón, en pleno corazón de los Picos de Europa; para los que hayáis estado por allí, en uno de los extremos de la Garganta del Cares (una ruta bastante turística que vendría a ser como un Congost de Montrebei). Los números sorprenden, con una distancia de 52km, no demasiado para lo que son normalmente estas pruebas, pero con la friolera de 5100m de desnivel positivo. Personalmente nunca había hecho una carrera con semejante proporción. El recorrido viene a ser un trébol de tres hojas con corazón en Caín, cada hoja con su correspondiente subidón y bajadón, y conectadas con unas pequeñas transiciones más planas y llevaderas. Aquí tenéis el perfil:
Con la curiosidad de hacer una carrera diferente y sobre todo de conocer un sitio nuevo, esta cita cayó pronto sobre el Excel de mi calendario de la temporada. Supongo que de forma parecida se animaron a ella los compis con los que he compartido el fin de semana: Alberto, de aquí de Girona y compañero de entrenos y ya de varias batallas, Tomás y Enric, de Lleida, dos tíos curtidos en mil aventuras a los que les quedan pocas carreras por tachar de la lista, y Joan, que se vino con nosotros desde Olot. 
Tras un ultratrail de coche nos presentamos en Caín la tarde del viernes, en medio de una tormenta que les da a las escarpadas montañas de los alrededores un toque todavía más hostil. Por ahí está Mayayo de Carrerasdemontana.com, que no se pierde una y está cubriendo el evento desde fuera y desde dentro. Para evadirnos un poco del ambiente pre-carrera, nos vamos para Posada de Valdeón, a 8 km, que es donde tenemos el hotel Alberto y yo. Mis expectativas para la carrera son inciertas, pero vengo con una actitud bastante positiva. Me he encontrado muy bien en todas las pruebas de orientación, y también entrenando. De todas formas esto es diferente y aquí el más tonto hace relojes. Para empezar están los ganadores de los dos años anteriores, Manuel Pérez Nestar, que es de la zona y domina el terreno como nadie, y David López Castán, del equipo La Sportiva, con un palmarés nada despreciable. Así que el objetivo será el de siempre, acabar con la sensación de que he hecho lo que he podido y he gestionado bien la carrera, filosofía que se recoge en un nuevo concepto que he aprendido esta semana: flexi-exigencia ;-).
Y así, tras una noche de dormir menos de lo que me gustaría, nos presentamos en la salida de la carrera, a las 6 de la mañana. El sonido de un gaitero me pone la piel de gallina y llena de emoción esos momentos previos a la salida, sentimientos mezclados con las ganas de empezar y lanzarme a la aventura. Cuenta atrás y allá vamos!
Vistos los números de la carrera, no es cuestión de perder el tiempo así que el recorrido enseguida se empina para arriba por una calle que se transforma en una pista hormigonada. Se va formado algo de embudo entre bastones y gente que busca una buena posición ante la posible llegada de un sendero que haga imposible adelantar. El estrechamiento definitivo me pilla en quinta posición, encabezando un grupo que va detrás de un primer corredor que ya ha tomado distancia (Manuel Pérez Nestar) y un grupillo de tres donde identifico a David López Castán y a Emili Rafecas. Por nuestra parte el grupo se va seleccionando y al final nos quedamos Alberto, Jordi (Marco) y yo, y así vamos descubriendo un precioso sendero que alterna trepadas por canaletas empinadas con flanqueos por balcones herbosos con vistas espectaculares a las montañas del otro lado del valle. Me dan ganas de apretar un poco para conectar con el grupillo de tres, pero le voy echando vistazos al pulsómetro y éste me dice que tú mismo, que ya verás después… Así que me contento con ver cómo al menos mantenemos la distancia. Estabilizo el ritmo y voy siguiendo banderolas seguido a poca distancia por Alberto y Jordi. Tras este primer repecho de 1500m positivos para desayunar, salimos a unos prados en la parte alta de la montaña. Aquí se puede correr y Alberto está con ganas de aumentar un poco el ritmo, así que le dejo pasar. La verdad es que tengo la sensación de que el ritmo que llevamos es bueno y estos falsos llanos son los típicos que me pasan factura a mí, así que mantengo un poco la calma.


Así pasamos por el avituallamiento de Vega de Ario (km7). Tengo agua y comida así que pillo un trozo de chocolate al vuelo y tiro para delante. Un trocito más de subida y empieza el primer bajadón. Sin secretos, lo mismo que antes pero al revés. No hay camino, pero la ruta es fácil de seguir porque han instalado muchos metros de una cuerda fluorescente. Bueno, fácil de saber por dónde tienes que ir, lo que es avanzar, es un baile entre piedras y hierbas que afortunadamente están secas por el solecillo de la mañana. Voy adaptando la musculatura al nuevo ritmo y disfrutando de los paisajes que tenemos enfrente (en los pocos momentos que el terreno lo permite). La montaña se va volviendo cada vez más agreste y el camino se precipita hacia una canal pedregosa (Canal de Culiembro) por donde baja un bonito sendero en cortas revueltas. En un momento dado veo a dos corredores delante de mí, a unos 2 o 3 minutos, lo cual me anima. Por detrás, parece que Alberto y Jordi han cedido algo de terreno, aunque poca cosa, estamos en un pañuelo. Por fin llego al fondo de la Garganta del Cares, donde hay un nuevo avituallamiento (km 12,3), con el que francamente no contaba (hay que estudiarse mejor el recorrido…). De todas formas todavía me queda agua, y ahora viene un tramo prácticamente plano por la garganta, así que paso de largo y pongo rumbo a Caín. Estos 5km de transición suponen un nuevo cambio de tercio, pasando a un rodaje predominantemente llano en el que conviene no dormirse pero tampoco pasarse. Voy echando vistazos al pulsómetro para intentar poner la marcha correcta y entre algunos excursionistas madrugadores que animan y tiran fotos, llego de nuevo al pueblo de Caín, donde está el tercer avituallamiento (km 18).


El crono marca 2h37 para este primer tercio de prueba, lo cual me confirma que el ritmo es más que bueno, ya que yo contaba con irme hacia las 9h mínimo para toda la carrera. Repongo líquido (he bebido menos de lo que debería) y lleno una de las bolsas de hidratación que he preparado con polvos de alimento líquido. En menos de un minuto tengo liquidado el tema y salgo adelante mientras me lo bebo. Los de delante han pasado a 3 minutos, vamos a ver qué podemos hacer… Salgo del pueblo nuevamente en subida, ahora en dirección suroeste a por el segundo bucle. Pronto veo a un primer objetivo, diría que es Emili. Me voy acercando a él pero la verdad es que me cuesta más de lo que me gustaría. En cambio no veo al tercero, así que el pódium parece que no se está acercando sino más bien lo contrario. Alcanzo a Emili en un momento en que se para a beber. Charlamos un poco, le pregunto por el tercero y me dice que subía corriendo… Pues yo lo que es correr no estoy corriendo así que hasta luego Lucas… No llevo mal ritmo pero no me noto muy alegre de piernas. Empiezo a notar un hueco en el estómago. Ahí está la explicación, no has comido ni bebido suficiente. Y encima nada de sales… Si es que… Pues venga ya te estás zampando una barrita. A base de sorbos de agua, coordinados como puedo con el bastoneo (necesito las manos para acercarme el bidón a la boca, tendré que comprarme los que lleva Alberto, que tienen un tubito que parece la mar de práctico) voy pasando la barrita para dentro. Llego a un avituallamiento a media subida (km23) y lo primero que hago es llenar una de las bolsas de hidratación con Gatorade. Pongo agua en la otra, pillo un par de trozos de naranja, un plátano para el camino y adelante.
Echo la mirada hacia arriba y veo dos puntitos... Mira qué bien! El segundo y el tercero... Pero bueno, no nos engañemos, me queda un trozo para llegar hasta allí... De todas formas, una carga de energía positiva que me ayuda a empezar el nuevo tramo de subida con ganas. Desafortunadamente la energía positiva es sobre todo mental, y la física parece que no va por el mismo camino. Me como el plátano que he pillado en el avituallamiento, y un poco más allá una barrita. Mientras espero que hagan efecto me acerco a un resalte que parecería el final de la subida. Por suerte no me hago ilusiones... Sospecho que va a haber sorpresa detrás... Efectivamente. Asomo a un rellano y veo lo que realmente queda... No pasa nada... "More kilometers, more fun..." que le leí a Kilian una vez en no se qué crónica. Pequeño percance por el camino, la plantilla de mi zapatilla derecha está medio salida, no se por qué misterioso mecanismo físico (ya me pasó en la Buff Epic del año pasado). Me paro a sacarla mientras miro de reojo y veo que se acercan Emili y Alberto, que se han juntado. Tiene pinta de que me pillan, por lo menos Alberto. No pasa nada, hoy estoy positivo y decidido a fijarme en mí y hacer mi carrera. Miro hacia delante y cojo mi ya clásico ritmo de 2 pasos, un bastón y una respiración, y voy avanzando como quien nada crol (imagino que con estas comparaciones os pierdo...). Así, y ayudado también por la barrita y el plátano que van llegando al estómago, corono este segundo puerto y sin echar la vista atrás me lanzo a por la siguiente bajada.

Saco la gorra, plego bastones y para abajo por la pradera. Una ladera de roca estriada impresionante cubre el lado opuesto del valle, mientras voy girando a la izquierda siguiendo las banderolas que se meten por el fondo de una canal. Una nueva bajada vertiginosa y técnica que requiere de los cinco sentidos bien activados. El terreno va teniendo cada vez más vegetación y humedad, lo cual añade más intríngulis al asunto. Mención especial para las zapatillas (las S-Wings de Salomon con suela de más taco, las negras modelo del año pasado...), ya que antes les he atizado un poco, lo cierto es que la suela está respondiendo muy bien, incluso en apoyos sobre roca mojada que hago cruzando los dedos. Trampeando como puedo voy bajando concentrado en lo que tengo delante y con la intuición de que me he separado un poco de mis perseguidores. El tramo final antes de llegar al fondo del valle son una serie de rampas y falsos llanos donde se ha de correr. Compruebo con satisfacción que puedo hacerlo, lo cual me confirma que el mal momento de antes venía de una alimentación algo descuidada y que la cosa pinta mejor. Llego al avituallamiento del Mirador del Tombo (km34) con el consiguiente chute de ánimos por parte del público que se ha acumulado allí.
Hay que seguir dándole gasolina al cuerpo, así que saco la otra bolsa de hidratación que llevo con alimento líquido. Mientras los voluntarios del avituallamiento gestionan la reposición de líquido (agua en un lado y Gatorade en otro) pico de aquí y de allí, naranja, plátano, chocolate. Hay una empanada que hace una pinta tremenda pero no lo veo claro para este momento... Y nada, sin perder más de un minuto a seguir adelante. Bajo por una pista cómoda que me permite beberme el alimento líquido sin riesgo de acabar estampado contra el suelo. El terreno es cómodo y pica para abajo, pero no se por qué me suena que antes de la tercera subida fuerte había un repecho intermedio de 300 o 400 metros, de esos que no te esperas y te joden la moral (también tiene huevos no memorizar bien el perfil...), así que bajo con el freno algo echado para reservar energías. El repecho temido no llega y a al cabo de un rato me cruzo con Tito Parra (compañero de Nerea Martínez) y le pregunto cómo es lo que queda... "Un poco de pista, 2km de carretera y el subidote"... "No hay ningún repecho antes?"... "No, no, todo así!"... Qué ilusión! (y qué capullo por no haberlo mirado bien antes...), así que por un terreno más fácil de lo esperado me presento a velocidad de crucero al pie de la última subida, Cabeza Alta.

Y así, con la cabeza alta, vuelvo a ponerme en modo caminante y afronto un valle que parece subir hacia el infinito. Entre el solecillo y la gente voy animado y a la que la pendiente se deja troto un poco para mantener un ritmo activo. "Venga que vas muy bien! El tercero ha pasado hace 8 o 10 minutos"... "Y qué cara lleva?"... "Bueno, el tercero bien, el segundo peor"... Me parece que hace un buen rato que lo llevo a 10 minutos, estamos haciendo todo al mismo ritmo... Nada, yo a mi ritmo y lo que tenga que ser será. Por detrás, en algún momento veo que viene Alberto, pero a más distancia que la última vez que le ví. Creo que voy a más, así que parece que el cuarto puesto lo tengo bien. Subiendo sucesivos escalones me voy acercando a un circo de tartera, la Majada de Moeño, al fondo del cual veo el último avituallamiento (km43). Oigo unos aplausos que me indican que el tercero está saliendo o llegando al punto de control. Tomo referencias y cuando llego yo veo que han pasado los consabidos 10 minutos. Nada, que no recorto. Repongo líquido por última vez y emprendo un flanqueo por tartera que me deja al pie de los últimos 500 metros de subida. Las banderolas suben despiadadamente y yo voy ya con ganas de que esto se acabe. Un collado hacia la izquierda me parece un buen candidato para ser la cima de esta última subida. No estaría mal, ya casi estoy. Mira hay una banderola hacia allí, parece que sí que va a ser... Juas! Que te lo crees tú, las marcas vuelven a girar a la derecha. Levanto la mirada, y allá arriba, bien arriba, veo un grupo de gente sobre una arista. Joder... Pues nada, para allí... Escucho unos aplausos, ahí está llegando el tercero. Hombre... pues parece que ahora si que estoy a menos de 10 minutos... Echo un vistazo al reloj para tomar otra referencia y sigo bastoneando hacia arriba. Me cruzo con la gente que baja... "Buena subida eh!"... "No está mal"... respondo entre resoplidos... "No está mal para antes de comer, no!"... Me animan, agradezco y sigo por una rampa cada vez más empinada, hasta que llega un punto que no puedo poner los bastones tan arriba así que los dejo colgar de las muñecas y me voy agarrando a las hierbas como puedo. Así corono esta Cabeza Alta y miro el reloj para descubrir que el tercero sigue estando a esos malditos 10 minutos...


Pues nada, lo hemos intentado, no se ha podido... qué se le va a hacer. Plego los bastones con calma y me los coloco en la mochila, que parece que viene un trozo divertido. "Cuidado que esta bajada es complicada!" me dice el voluntario de la cima. Ya te digo... piedra suelta y una cuerda. Me agarro y voy flanqueando de lado a lado, agradeciendo que no haya otro corredor encima dispuesto a lanzarme proyectiles rocosos. Paso el peor tramo y llego a una tartera mucho más agradecida por donde se puede bajar medio surfeando y perdiendo altura a toda velocidad. No veo a nadie delante ni detrás así que bajo concentrado pero sin "modo competi", con ritmo vivo más que nada por aquello de que ya tengo ganas de llegar. Tarteras, canaletas, tramos de bosque y algunas pozas de agua donde metería los pies, me acaban dejando casi al fondo de la Garganta del Cares. "Muy bien tío! 200 metros positivos y ya lo tienes!"... "200?"... Sabía que había un último repecho pero tanto?... Último esfuerzo en subida flanqueando hacia la izquierda, que afortunadamente resulta ser más corta que esos 200 metros anunciados. Veo a dos voluntarios ahí delante... "Se acaba ahí la subida?"... "Sí, si, ya lo tienes!"... "No me engañéis, eh!"... Llego hasta ellos... "50 metros ahí delante y bajada"... Ya sabía yo...Venga, 50 metros os los perdono... Sobre todo porque veo ya Caín ahí abajo... Supero, ahora sí, el último repecho y bajo por una tartera mientras escucho al speaker de meta anunciado la llegada del tercer clasificado, Raúl Pérez Nestar (hermano del ganador, Manuel Pérez Nestar). Aplausos, entrevista y una salsa que le han puesto al tío a la llegada (qué envidia! Aún me voy a poner a bailar...), todo retumba por la Garganta del Cares. A ritmo de 1, 2, 3... 5, 6, 7, recorro este último tobogán y un tramito de bosque que permite alargar la zancada con la satisfacción de que el objetivo está cerca. Una rampita persiguiendo a unas cuantas gallinas me deja en la carretera y en la calle adoquinada que constituye la arteria del pueblo. La gente me anima y respondo con saludos y sonrisas llenos de satisfacción por la carrera que estoy a punto de concluir, en un entorno espectacular. La llegada en bajada me permite acabar con brío, con el speaker gritando mi nombre mientras cruzo la meta en 8h22.



Como le dije a él, la verdad es que me gustaría felicitar a la organización y a quien tuvo la iniciativa de montar una carrera aquí. En un momento en que hay montones de carreras por todos lados, creo que la gente busca cosas diferentes, y este Desafío el Cainejo, por sus subidas, su ambiente montañero y por lo agreste del terreno, es algo diferente. No es cuestión de que sea más duro, al fin y al cabo si el terreno es más fácil vas más rápido y acaba siendo igual de duro. Para mí el mérito está en la originalidad del terreno que se propone y en lo espectacular de los paisajes que atraviesas. Qué decir... Una gran experiencia, aderezada con la sensación de que, aún con fallos mejorables, he hecho lo que he podido y he corrido con una de las mejores actitudes que recuerdo. Si a eso le añades una tarde de sobremesa con Enric, Tomás y Alberto entre risas, fabadas y cachopos, da como resultado un fin de semana que deja el mejor recuerdo.






Besos y abrazos



Aquí os dejo un pequeño vídeo-resumen de la carrera: 
https://www.facebook.com/desafioultraelcainejo/videos/799787323529399/

Y por petición de los lectores más fieles, el Rincón del Freak con algunos datos más técnicos:

En cuanto a la clasificación de la carrera, el podium lo formaron Manuel Pérez Nestar (7h27, un tiempazo para quitar el hipo), David López Castán (8h1') y Raúl Pérez Nestar (8h14', mira, al final a 8 minutos). Alberto y Emili llegaron juntos en 8h44 y en 7ª posición lo hizo Jesús, con quien estuve charlando después de la carrera.

Tema material:
- Zapatillas: Salomon S-Wings Softground (modelo de 2016, es decir las negras). La plantilla que viene de serie tiene el problema que os comentaba de que se sale (aunque parece increíble, acaba saliendose por el tobillo como si fuera una serpiente...), pero eso se soluciona poniéndole otras, como he hecho con las S-Wings rojas. Por lo demás, comodidad total y muy buena respuesta de la suela en un terreno muy exigente. De momento el upper aguanta bien por muchas patadas a piedras que le dí (sólo llevan 120km, nada más faltaría...)
- Mochila: como en toda carrera de monte, la Skin 5 de Salomon. De sobras para el material necesario aquí: chubasquero, manga larga, comida, hidratación, manta térmica, silbato...
- Hidratación: las dos bolsas clásicas de Salomon (0.5l cada una), que este año han sido mejoradas y tienen la apertura más grande, y tienen unos rebordes más resistentes (antes eran un drama y se rompían cada poco).
- Alimento: unas barritas de sésamo (3) que he descubierto en una tienda Bio de Girona; otras barritas Trek de chocolate (3) , que vende un argentino de debajo de mi casa y que probé porque se ve que se las compra el Jan Frodeno, así que deben ser buenas; 3 geles Power Gel de esos líquidos que son como zumo de naranja, y dos bolsas de hidratación con alimento líquido (un gran descubrimiento porque lo preparas antes, no abulta nada si le quitas el aire, lo llenas al llegar al avituallamiento de turno y te lo tomas fácil mientras corres, además digestión fácil)

Y ya que es el rincón del Freak y hasta aquí sólo habréis llegado los más duros, el reloj marcó una media de pulsaciones de 149, una punta de 176 (en el calentón del principio) y un total de calorías de 6550. Las subidas las fuí haciendo básicamente entre 150 y 160 pulsaciones.

Y dejo de dar la chapa, próxima parada, más balizas, el Campeonato de España de Rogaine este fin de semana!